Daniel Ayala: TMI, la beca que cambio su vida

Hasta unos meses antes de su ingreso a la universidad, el panorama de Daniel Ayala sobre su futuro se centraba en su natal Veracruz. Ahora, el egresado de Ingeniería Industrial del ITAM emprenderá un nuevo proyecto de vida trabajando para Microsoft en Seattle, Washington. El cambio llegó en 2013, a partir de la primera convocatoria de la beca Talento Mexicano para Ingenierías (TMI), proyecto impulsado por el ITAM que otorga los recursos para que los más destacados estudiantes del país estudien una ingeniería en el Instituto con una beca completa.

Daniel relata que durante su época de estudiante de preparatoria, debía transportarse alrededor de 45 minutos en autobús para asistir a la escuela. Planeaba hacer una carrera universitaria en una de las escuelas locales. Sin embargo, la directora de su preparatoria, quien conocía su talento y capacidades, recibió información del el entonces nuevo programa de becas del ITAM, en el que el mejor alumno del estado interesado en estudiar una Ingeniería podría postularse para ser aceptado y becado en el ITAM. Fue ella quien propuso a Daniel presentar el examen y, con el apoyo de su madre, Daniel completó los requisitos y viajó a la Ciudad de México a presentar el examen.

Su vida en el ITAM

Al joven le sorprendió que el puntaje que exigía esta prueba era más alto que otras universidades que conocía. Terminó exhausto el examen y regresó a casa. Tiempo después, recuerda, su madre recibió una llamada y, conmovida, recibió la noticia de que Daniel había obtenido la beca. A partir de ese momento dejó su ciudad de origen, donde compartía la vida con su madre y sus dos hermanas, y se mudó a la zona sur de la Ciudad de México gracias a la aportación extra del Gobierno que proveyó recursos para su manutención. Más tarde estos gastos serían suplidos por otro programa de apoyo del ITAM, el de la Beca Javier Beristain.

El ahora Ingeniero Industrial por el ITAM, asegura que su adaptación al ITAM fue un reto, pues se consideraba tímido cuando llegó a la ciudad. Sin embargo, durante sus estudios, su interés de colaborar y trabajar por los demás lo llevó a emprender proyectos que lo conectaron con la comunidad, como el desarrollo de una app que apoya a estudiantes foráneos para encontrar recomendaciones de lugares próximos al ITAM que les faciliten su estadía. Más tarde, él y algunos compañeros se postularon para representar a los alumnos de su carrera y fueron electos, Daniel fue el presidente de la representación de alumnos de Ingeniería Industrial en 2017.

El ITAM no solo se trata de estudiar, también se trata de disfrutar la vida universitaria, y si además puedo hacer algo por las personas que me rodean, pues yo encantado de hacerlo.

Para cerrar este capítulo de su vida, a inicios de abril de 2018, presentó su examen profesional y estuvo acompañado por una multitud que abarrotó la sala de conferencias del Instituto. Daniel Ayala es un ejemplo de que el esfuerzo brinda grandes recompensas y el ITAM y su desinteresado programa de becas académicas, de manutención y de alojamiento, pueden cambiar el destino de los jóvenes más talentosos de nuestro país.

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