Icono del sitio Mundo ITAM

En noviembre celebramos a Dulce Reyna

Para Dulce Reyna, cumplir años no significa organizar grandes fiestas, sino agradecer por una nueva vuelta al sol, los aprendizajes y la oportunidad de compartir momentos con quienes más quiere. Cada 2 de noviembre, su cumpleaños se convierte en una ocasión para valorar la salud, la familia y las experiencias que dan sentido a la vida.

Los pequeños detalles que hacen especial un cumpleaños

Aunque Dulce prefiere las celebraciones tranquilas, hay sabores que siempre disfruta en esta fecha. Entre sus favoritos están el cheesecake de zarzamora, el pastel de mil hojas y el tradicional mole rojo acompañado de arroz.

Uno de sus recuerdos más especiales se remonta a cuando cumplió nueve años. Su mamá le organizó una fiesta de Halloween, convirtiendo aquella celebración en una experiencia que todavía recuerda con mucho cariño.

Con el paso del tiempo, sus cumpleaños han adquirido nuevos significados. Uno de los más importantes llegó al convertirse en mamá, pues celebrar por primera vez junto a su hijo le dio una razón más para disfrutar de esta fecha.

La maternidad y los aprendizajes de un nuevo año

Para Dulce, la llegada de su hijo ha sido una experiencia llena de enseñanzas. Durante el último año, la maternidad le ha permitido descubrir nuevas formas de enfrentar los desafíos cotidianos y fortalecer cualidades como la paciencia, la tolerancia y la resiliencia.

Estos aprendizajes le han recordado que cada etapa de la vida trae consigo oportunidades para crecer y encontrar nuevas razones para agradecer.

Un cariño que permanece en cada celebración

Entre los recuerdos que Dulce guarda con mayor cariño están las llamadas de cumpleaños de su mamá, quien falleció recientemente. Más allá de los regalos o las fiestas, escuchar su voz y recibir sus felicitaciones era uno de los detalles que más la hacían sentirse querida.

Dulce recuerda con ternura los apodos cariñosos con los que su mamá solía llamarla. Si pudiera pedir un deseo que no fuera material, elegiría tener la oportunidad de despedirse de ella. Un deseo que refleja el profundo amor que sigue presente en sus recuerdos.

Hoy, entre la compañía de su hijo, el cariño de su familia y las memorias que atesora, Dulce recibe un nuevo año de vida con la mirada puesta en lo verdaderamente importante: la salud, el amor y las nuevas experiencias por vivir.

ANUNCIO

Salir de la versión móvil