El ITAM fue sede de un conversatorio entre estudiantes de Derecho y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el que se abordaron los principales retos del sistema judicial mexicano tras la reforma de 2024.
El encuentro fue organizado por el Departamento Académico de Derecho y permitió un diálogo directo sobre el funcionamiento del máximo tribunal del país en su nueva etapa institucional.
Reforma judicial 2024: una de las transformaciones más relevantes
Durante su intervención, el ministro Giovanni Figueroa señaló que la reforma judicial de 2024 constituye “la más importante en la organización judicial de los últimos 30 años”, al modificar de manera estructural el funcionamiento de la Suprema Corte.
Explicó que, si bien no se alteraron las atribuciones constitucionales del tribunal, sí se introdujeron cambios orgánicos relevantes, entre ellos:
- La elección de ministros mediante voto popular
- La reducción del número de integrantes
- La eliminación de las salas
- La concentración de funciones en el pleno
Asimismo, indicó que uno de los objetivos centrales de la reforma fue reducir el distanciamiento entre la sociedad y el Poder Judicial.
Legitimidad democrática y función judicial
En relación con la legitimidad de los tribunales constitucionales, el ministro Irving Espinosa destacó que la elección de juzgadores no es ajena a la tradición constitucional mexicana, y sostuvo que la ley sigue siendo el eje rector de la función judicial.
Por su parte, el ministro Figueroa subrayó que la legitimidad de la Suprema Corte debe evaluarse a partir de la calidad de sus resoluciones y de la consistencia de sus criterios, más que por el mecanismo de designación.
Ambos coincidieron en que la transparencia, mediante sesiones públicas y acceso a proyectos, fortalece la rendición de cuentas del tribunal.
Nuevo modelo de la Corte: retos operativos
El ministro Figueroa advirtió que la eliminación de las salas implica un reto significativo para la Suprema Corte, ya que el pleno ahora debe resolver la totalidad de los asuntos.
Señaló que uno de los principales desafíos consiste en evitar el rezago, considerando que anteriormente la mayoría de los casos eran resueltos por las salas.
En contraste, el ministro Espinosa planteó que el nuevo modelo debe consolidarse antes de evaluar posibles ajustes, y destacó que el tribunal ha incrementado el número de asuntos discutidos en sesiones públicas.
Justicia constitucional y derechos fundamentales
Durante el diálogo, el ministro Espinosa enfatizó la importancia de que la Suprema Corte amplíe su intervención en temas relacionados con derechos económicos, sociales y culturales, como salud, educación y vivienda.
Por su parte, el ministro Figueroa destacó la necesidad de fortalecer la interpretación constitucional con base en el contexto social, así como la relevancia de mantener un diálogo constante con la academia y la sociedad.
Ambos coincidieron en que el constitucionalismo mexicano tiene la posibilidad de desarrollar un enfoque propio, acorde con las necesidades actuales del país.
Relación entre academia y Poder Judicial
En el cierre del conversatorio, el ministro Espinosa propuso fortalecer la vinculación entre universidades y el Poder Judicial, mediante mecanismos como programas de colaboración.
El ministro Figueroa, por su parte, señaló que el diálogo con estudiantes es fundamental para fortalecer la legitimidad del tribunal y mejorar la calidad del debate jurídico.
La evolución del sistema judicial dependerá de la capacidad del tribunal para consolidar su funcionamiento, mantener su independencia y responder a las exigencias de la sociedad mediante resoluciones sólidas y consistentes.

