La inteligencia artificial revoluciona industrias, optimiza procesos y facilita la vida. Sin embargo, su funcionamiento e infraestructura consumen cantidades enormes de energía y dejan una huella ecológica alarmante. Apetito insaciable de energía Los enormes centros de datos demandan gran cantidad de recursos para entrenar y operar los complejos modelos de IA. Estas fábricas digitales funcionan…