El jueves 4 de septiembre de 2025, el ITAM conmemoró el Centenario del Banco de México, en un evento académico que reunió a autoridades, exgobernadores, historiadores e investigadores cuya trayectoria ha estado estrechamente vinculada con el banco central.
En su mensaje de bienvenida, el Rector del ITAM, Dr. Arturo Fernández destacó cuatro razones fundamentales por las cuales esta conmemoración es especialmente significativa para el ITAM. En primer lugar: la estrecha relación de la institución con el legado de Manuel Gómez Morin, figura central en la fundación del Banco de México y cuyo archivo y biblioteca se resguardan en el Centro Cultural que lleva su nombre dentro del ITAM. “Custodiar este acervo no es solo un privilegio, sino una fuente permanente de inspiración”, subrayó.
En segundo lugar, afirmó que la fundación del Banco de México representa un hito de la historia económica nacional, estrechamente ligado a la vocación del ITAM por la disciplina de la Economía. Reconoció también al Banco de México como ejemplo de institucionalidad y ética pública, modelo de orden, transparencia y rigor que demuestra que en México es posible crear instituciones sólidas y confiables. Finalmente, resaltó el vínculo histórico entre ambas instituciones, recordando que el Banco de México fue miembro asociado de la Asociación Mexicana de Cultura, A.C., en la fundación del ITAM en 1946.
“El Banco Central es un faro para México; un orgullo nacional y un modelo a seguir para todas las áreas del servicio público”, concluyó el Rector.

Exgobernadores del Banco de México reunidos en el ITAM
La jornada contó con la participación de exgobernadores que repasaron los grandes retos y transformaciones del Banco de México a lo largo de un siglo. En un mensaje grabado, Miguel Mancera recordó su ingreso a la institución en 1958 y repasó momentos críticos como la crisis de 1982 y la autonomía de 1994, inspirada en modelos europeos y latinoamericanos. Subrayó que la autonomía sigue siendo un pilar vigente, aunque el banco debe adaptarse a innovaciones tecnológicas y al avance de los pagos electrónicos.

El evento contó también con la participación, mediante un mensaje en video, de Agustín Carstens, exgobernador del Banco de México. Subrayó que la autonomía conquistada en 1994 marcó un antes y un después para el banco central, al permitirle enfocarse plenamente en su mandato de preservar la estabilidad de precios. Destacó que esta independencia institucional ha brindado certeza y beneficios tangibles a la economía mexicana, al garantizar que las decisiones de política monetaria se tomen con rigor técnico y en defensa del interés público.

En un diálogo enriquecedor, Guillermo Ortiz reflexionó sobre el papel pionero del SPEI como sistema de pagos electrónicos y señaló la oportunidad que tiene México para reducir el uso de efectivo y aprovechar la tecnología digital en beneficio de la economía formal. Manifestó escepticismo respecto a las criptomonedas, pero valoró la eficiencia de las plataformas electrónicas seguras. Tanto Ortiz como Díaz de León coincidieron en que la misión central del banco sigue siendo garantizar dinero confiable, respaldado por su autonomía.
Por su parte, Alejandro Díaz de León narró la compleja experiencia de enfrentar la crisis del Covid-19 en 2020, cuando Banxico reaccionó con rapidez mediante coberturas cambiarias, paquetes de liquidez y coordinación estrecha con el sistema bancario y la Reserva Federal de Estados Unidos. Recordó que la institución supo combinar prudencia y flexibilidad, actuando antes incluso que la Reserva Federal en la normalización de tasas.

Investigadores analizaron la trayectoria del Banco de México en su centenario
El encuentro incluyó también la participación de investigadores que presentaron una mirada histórica sobre la construcción institucional del Banco de México. Los invitados en esta mesa fueron Eduardo Turrent, Javier Garcíadiego, Aurora Gómez Galvarriato y Gustavo A. del Ángel. Se recordó la trayectoria de Manuel Gómez Morin, quien con apenas 30 años participó en la redacción de la ley constitutiva del banco y presidió su primer Consejo de Administración. Su insistencia en la necesidad de autonomía y transparencia institucional dejó una huella duradera que, tras un siglo, sigue siendo lección vigente.

Los académicos situaron la creación del Banco de México dentro de los procesos de reconstrucción del Estado tras la Revolución y la Gran Depresión, destacando su función como emisor, supervisor bancario y motor del desarrollo económico durante el llamado “milagro mexicano”. Además, subrayaron que el banco supo ir más allá de sus tareas clásicas, impulsando investigación, proyectos tecnológicos e infraestructura industrial que contribuyeron al crecimiento del país.
