En julio celebramos a Gribrán Hernández en el ITAM

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Para Gibrán, cumplir años es «una vuelta»: un momento para hacer el recuento de lo que cambió, de lo que está mejorando y de lo que viene. Pero hace tiempo que dejó de esperar esa fecha para celebrar. Hoy, su filosofía es más simple y más exigente a la vez: cada día merece festejarse.

Celebrar todos los días

Hubo una época en la que Gibrán celebraba como todos: reuniendo a sus amigos. Con los años, esa tradición cambió. «Ya no me espero a cumplir el año para celebrarlo. Cada día celebro que estoy aquí», cuenta. El año pasado avisó a sus amigos que no haría nada… y ellos le organizaron una fiesta de todos modos. Este año tampoco tiene planes, aunque no descarta otra sorpresa.

Detrás de esa decisión hay una convicción: no hace falta esperar una fecha marcada en el calendario para decirle a alguien que lo quieres o para darle sentido a un día cualquiera. «Estoy celebrando que estoy vivo, y eso es lo importante».

Flan sobre pastel

Gibrán no es de dulce. Si le dan a elegir entre pastel y flan, gana el flan sin pensarlo; y si la elección es completamente libre, la respuesta es otra: los tacos, donde asegura que encuentra la felicidad.

Coincidencias del 4 de julio

Sus recuerdos más queridos de estas fechas tienen que ver con coincidencias curiosas: a lo largo de su vida ha conectado profundamente con personas que, descubrió después, cumplen años el mismo día que él. Un amigo que vive cerca de su casa, una amiga que ahora radica en Estados Unidos y una señora mayor de pláticas inolvidables. Primero llegó la conexión; la fecha compartida fue la confirmación.

Fortaleza, tinta y ruedas

Si pudiera pedir un deseo no material para este nuevo año, Gibrán lo tiene claro: fortaleza y sabiduría para enfrentar lo que viene. Lo material, dice, pasa a segundo término; lo que de verdad valora es el tiempo. «Si tuviéramos todo el tiempo del mundo, no valoraríamos el que nos queda», reflexiona.

Y ese tiempo lo quiere para volver a lo que ama: dibujar y personalizar prendas a mano, un proyecto artesanal inspirado en el arte del tatuaje que sueña con retomar. Su meta es llevarlo a convenciones, conocer en persona a los tatuadores con los que ha conectado y, de paso, patinar en cada lugar al que llegue.

¡Feliz cumpleaños, Gibrán! Que este nuevo año de vida venga con flan, muchos tacos, kilómetros sobre ruedas y todo el tiempo, la fortaleza y la sabiduría que pediste.

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