Un entorno económico global marcado por cambios estructurales
Durante su conferencia magistral en el Seminario de Perspectivas Económicas 2026 del ITAM, Alejandro Werner, director fundador del Georgetown Americas Institute, planteó que el análisis económico de corto plazo suele ocultar transformaciones estructurales profundas que están redefiniendo la economía internacional. En su diagnóstico, el mundo avanza hacia un entorno más fragmentado, incierto y riesgoso, con implicaciones duraderas para el crecimiento, el comercio y la estabilidad financiera.
Fragmentación geoeconómica y debilitamiento del orden basado en reglas
Werner advirtió sobre el debilitamiento acelerado del orden económico internacional basado en reglas y mecanismos multilaterales. En su lugar, emerge un sistema de esferas regionales de influencia, donde el poder relativo de los países pesa más que las normas comunes. Esta transición, ha reducido la previsibilidad del comercio y ha dado paso a negociaciones caso por caso, incrementando la volatilidad económica global.
En este contexto, identificó al conflicto estructural entre Estados Unidos y China como el principal eje geopolítico que marcará la evolución del entorno económico global en las próximas décadas. A diferencia de disputas históricas, esta rivalidad ocurre en un marco de profunda interdependencia productiva y financiera, lo que amplifica los riesgos de disrupciones sistémicas. A ello se suman las tensiones en Europa, donde el estancamiento económico, las presiones fiscales y la polarización política amenazan la estabilidad del proyecto europeo.
Cambio de paradigma en el comercio internacional
En materia comercial, Werner señaló que el mundo atraviesa un cambio de paradigma tras décadas de liberalización. Destacó la reducción de la participación de China en las importaciones de Estados Unidos, la reconfiguración de cadenas globales de valor y la exportación de exceso de capacidad china hacia otras regiones. Estos procesos han generado presiones deflacionarias y respuestas proteccionistas en diversas economías, profundizando la fragmentación del comercio internacional.
Deuda global y riesgos para la estabilidad financiera
Otro eje central de la conferencia fue el crecimiento acelerado de la deuda pública a nivel global. Werner advirtió que tanto economías avanzadas como emergentes enfrentan riesgos crecientes de sostenibilidad fiscal en un contexto de disfuncionalidad política. Entre los posibles desenlaces mencionó episodios inflacionarios, reestructuraciones de deuda o esquemas de represión financiera, con consecuencias relevantes para la globalización financiera y el crecimiento de largo plazo.
Erosión de la hegemonía del dólar
Werner también abordó la erosión gradual de la hegemonía financiera del dólar. Explicó que el uso creciente de sanciones financieras y la menor previsibilidad de la política económica estadounidense han incentivado a bancos centrales e inversionistas a diversificar sus reservas, incrementando la tenencia de oro y reduciendo su exposición al dólar. Subrayó que se trata de una tendencia estructural de largo plazo y no de un fenómeno coyuntural asociado a una sola administración.
Tecnología, demografía e inteligencia artificial
En el ámbito tecnológico, destacó la rápida adopción de la inteligencia artificial, cuya velocidad supera la de transformaciones tecnológicas previas. Si bien reconoció su potencial para elevar la productividad, advirtió sobre la incertidumbre respecto a su impacto en el empleo, la distribución del ingreso y las valuaciones financieras del sector tecnológico, que podrían derivar en correcciones con efectos sistémicos.
Asimismo, señaló que el cambio demográfico global, con poblaciones pequeñas y envejecimiento acelerado, generará presiones fiscales, migratorias y de crecimiento, particularmente en economías que no se adapten oportunamente a esta transición.
El reto interno de México ante un mundo más fragmentado
Al referirse a México, Werner subrayó que ninguna ventaja comercial sustituye la necesidad de reformas internas profundas. Señaló que el país ha avanzado poco en prepararse para los grandes cambios estructurales del entorno económico global y que la verdadera palanca de crecimiento radica en fortalecer la competencia, mejorar la regulación, elevar la calidad educativa y desarrollar infraestructura estratégica.
En un mundo más fragmentado, con menor coordinación internacional y mayores riesgos, concluyó, México requiere una estrategia clara de crecimiento y gestión de riesgos para no quedar rezagado frente a las transformaciones del sistema económico internacional.
