La seguridad redefine la relación México–Estados Unidos

En la relación México-Estados Unidos , la seguridad se ha convertido en el principal eje de tensión bilateral, desplazando al comercio como motor central del vínculo entre ambos países. En el panel Visión de la Seguridad de América del Norte, realizado en el marco del Seminario de Perspectivas Económicas 2026, especialistas analizaron cómo el crimen organizado, la frontera y la narrativa política están redefiniendo la cooperación regional.

Durante el panel, Arturo Sarukhán, Ana María Salazar y Luis Carlos Ugalde coincidieron en que la relación México Estados Unidos atraviesa una de sus etapas más complejas. La agenda de seguridad —en particular el narcotráfico y el crimen organizado— ha pasado a condicionar decisiones políticas, comerciales y diplomáticas en ambos lados de la frontera.

Este viraje implica una relación más transaccional, donde los resultados en seguridad pesan tanto como la narrativa pública en Washington.

La frontera México–Estados Unidos como punto crítico de seguridad

Arturo Sarukhán destacó que Estados Unidos está enviando mensajes ejemplares a la región. Al referirse a Venezuela, señaló que se trató de un desenlace previsible dentro de una lógica de disuasión regional.

Batallas culturales y tensiones políticas internas

Desde una óptica política, Luis Carlos Ugalde señaló que el momento actual responde a dinámicas internas en ambos países. México y Estados Unidos, afirmó, atraviesan “experimentos populistas” y una “batalla cultural” que permea la agenda de seguridad.

Aunque la estrategia mexicana reporte una reducción de ciertos delitos, ello no elimina el principal señalamiento estadounidense: la creciente vinculación entre delincuencia organizada y poder político, un factor que agrava la percepción de riesgo en la relación México Estados Unidos y seguridad.

El viraje estratégico de Washington hacia México

Ana María Salazar subrayó que el cambio más profundo es estratégico. Estados Unidos, afirmó, ha dejado de ver a México como un aliado automático, lo que ha erosionado el espíritu original del tratado comercial, concebido para operar sin interferencias de la agenda de seguridad.

Asimismo, advirtió que el entorno regional eleva riesgos que antes se consideraban marginales, incluso frente a eventos de alto perfil como el Mundial de 2026, reforzando la centralidad de la relación México Estados Unidos y seguridad.

En ese contexto, subrayó un punto de inflexión histórico: por primera vez, la frontera con México es percibida como el punto más vulnerable de la seguridad estadounidense, lo que incrementa la presión política y abre la puerta a respuestas unilaterales.

Hacia una relación bilateral más transaccional e incierta

Los panelistas coincidieron en que, mientras la seguridad sea el lenguaje dominante de Washington, la relación bilateral será más volátil e incierta. La coordinación regional, la cooperación institucional y la gestión de la narrativa serán tan relevantes como los resultados en materia de seguridad.

De este modo, el panel concluyó que la relación México Estados Unidos y seguridad no solo condiciona el presente, sino que anticipa uno de los periodos más desafiantes para la cooperación en los próximos años.

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