Don Miguel Mancera Aguayo: maestro de economistas, constructor de instituciones y ejemplo de generosidad

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La muerte de Don Miguel Mancera Aguayo deja un vacío profundo en la vida económica, académica e institucional de México. Primer gobernador del Banco de México bajo el régimen de autonomía constitucional, protagonista de algunas de las decisiones monetarias más trascendentes de las últimas décadas y referente para generaciones de economistas, fue también un maestro generoso, un mentor exigente y un universitario profundamente comprometido con el ITAM.

Nacido en la Ciudad de México el 18 de diciembre de 1932, estudió Economía en el entonces Instituto Tecnológico de México, hoy ITAM, y posteriormente obtuvo una maestría en Economía por la Universidad de Yale. Se incorporó al Banco de México a finales de los años cincuenta y desarrolló ahí una trayectoria de cuatro décadas que lo llevó a ocupar la Dirección General y, en 1994, a convertirse en el primer gobernador de la institución autónoma.

Su carrera estuvo marcada por una convicción: la estabilidad económica requiere instituciones sólidas, rigor técnico y servidores públicos capaces de actuar con independencia.

Esa integridad quedó de manifiesto en 1982, cuando, tras ser nombrado Director General del Banco de México, renunció meses después en desacuerdo con el control de cambios y la nacionalización de la banca decretados por el Ejecutivo. Para Alejandro Díaz de León Carrillo, exgobernador del Banco de México, aquella decisión fue “un ejemplo de firmeza e integridad para todo funcionario público”.

A lo largo de su trayectoria, Mancera enfrentó algunos de los episodios económicos más complejos del país: la crisis de la deuda de 1982, los años de elevada inflación, la transformación del sistema financiero y la crisis de 1994-1995. Su papel en la construcción y consolidación de la autonomía del Banco de México constituye uno de sus mayores legados.

Pero su influencia no terminó en la banca central. Durante décadas combinó la función pública con la academia y fue profesor del ITAM, donde formó a generaciones de economistas que posteriormente ocuparían posiciones de liderazgo en el sector público, la banca central, organismos financieros, universidades y empresas.

Alejandro Díaz de León recuerda que Mancera transmitió a sus alumnos y colaboradores “la importancia de la reflexión profunda, del rigor intelectual y el uso preciso del lenguaje”. Jonathan Heath, por su parte, lo describió como “el artífice de la autonomía del Banco de México” y destacó su disposición permanente para compartir conocimientos y abrir espacios a nuevas generaciones.

Su vínculo con el ITAM fue particularmente profundo. Desde 1957 acompañó el desarrollo de la institución como alumno, profesor, consejero y benefactor. Formó parte del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Cultura durante cinco décadas y de la Junta de Gobierno del ITAM desde 1967. La institución reconoció su trayectoria con el Premio Carrera al Universo, en 1999, y el Doctorado Honoris Causa, en 2006.

Sin embargo, quizá uno de sus legados más personales se encuentra en el Fondo Miguel Mancera. En 1994 creó un fideicomiso para otorgar becas de manutención a estudiantes del ITAM con necesidad económica. Su propósito era sencillo y profundamente generoso: “devolver a la sociedad y al ITAM algo de lo que yo he recibido de ellos”.

El fondo ha permitido que cientos de jóvenes continúen sus estudios y desarrollen su potencial académico, convirtiendo la gratitud de Mancera hacia su institución y su país en oportunidades para nuevas generaciones.

Don Miguel Mancera deja así un legado que trasciende la economía. Fue un constructor de instituciones, un defensor de la excelencia académica, un maestro comprometido con sus alumnos y un hombre convencido de que el conocimiento y el talento adquieren su verdadero sentido cuando se ponen al servicio de los demás.

México pierde a uno de los economistas más influyentes de su historia contemporánea y el ITAM a uno de sus exalumnos más ilustres. Quienes tuvieron el privilegio de conocerlo pierden a un maestro cuya lección permanece: que la excelencia profesional, la integridad y la generosidad pueden —y deben— caminar juntas.

“Don Miguel, gracias por una vida dedicada a México y por dejarnos un legado de integridad y servicio.

.— Alejandro Díaz de León Carrillo

Para conocer más sobre su trayectoria

Miguel Mancera: memoria y legado en el Banco de México

Don Miguel Mancera: historia y autonomía del Banco de México | Versión breve

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