Desaparición forzada. Madres de los 43 dan su postura 5 años después

El 26 de septiembre de 2014, el país sufrió uno de los sucesos más lamentables de los últimos años. 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos ―mejor conocida como Escuela Normal Rural de Ayotzinapa― fueron víctimas de los delitos de desaparición forzada y asesinato. A pesar de haber transcurrido 5 años de este desgarrador crimen, los padres de las víctimas no pierden esperanza en tener una resolución concreta sobre el paradero de sus hijos.

Como recordatorio de esta y miles de desapariciones que se cometen en nuestro país de manera cotidiana, las madres de 2 de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, acompañadas por Luis Tapia del Centro Prodh y la Dra. Gabriela Rodríguez del Departamento Académico de Derecho del ITAM, participaron en una charla dirigida a la comunidad del ITAM. 

Las madres de los desaparecidos expresan su esperanza de que sus hijos sigan con vida. FOTO: ITAM
Las madres de los desaparecidos expresan su esperanza de que sus hijos sigan con vida. FOTO: ITAM

Obstáculos en la investigación del caso

El licenciado en Derecho Luis Tapia expuso algunas de las complicaciones legales del caso que estuvieron presentes desde un inicio. Uno de los primeros obstáculos fue que se presentó la desaparición de los jóvenes como un evento aislado y se buscó minimizar el caso, por lo que el gobierno no quería abrir una investigación federal. Con el tiempo, evadir esa responsabilidad ya no fue posible. Sin embargo, se recurrió a métodos ilegales para descartar la validez del caso; uno de los más impactantes fue la tortura como método de investigación. Después de un tiempo, las autoridades intentaron presentar una “verdad histórica” para dar resolución al caso, pero múltiples expertos internacionales la cuestionaron de manera unánime. 

 

Lo que buscaba la “verdad histórica” no era esclarecer el caso, sino cesar el afán de las familias por encontrar a sus hijos. A raíz de esto, hubo una gran supervisión internacional y se formó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, el cual se hizo cargo de la investigación. El Lic. Tapia hizo hincapié en que hasta el día de hoy, no se ha condenado por los hechos a ninguna persona y, lo que es peor, nadie está acusado de desaparición forzada, solo de secuestro. 

 

Familiares siguen luchando por encontrar a los jóvenes

Actualmente, ciertos representantes de las familias de los desaparecidos, así como organizaciones de derechos humanos y varias secretarías, crearon una comisión de investigación para acceso a la verdad y justicia. Asimismo, se creó una nueva unidad dentro de la fiscalía general de la república para darle resolución al caso. Por esto y muchos factores más, la exigencia de las familias es más vigente que nunca. Para terminar su intervención, el Lic. Tapia mencionó la doble injusticia que llevó a que se liberaran personas que ya habían sido detenidas por su participación en el caso: por un lado, se cometió la injusticia de la desaparición forzada; por el otro, debido a la ilegalidad de los métodos de investigación, muchos testimonios perdieron valor, así como las evidencias ligadas a dichos testimonios. 

 Cristina Bautista es la madre de Benjamín Ascencio Bautista. Benjamín fue víctima de desaparición forzada en Guerrero con tan solo 19 años. Hoy, él ya no puede contar su historia, por lo que su madre debe hacerlo. Benjamín tenía un sueño de ser alguien en la vida al convertirse en maestro y contribuir a la educación de miles de niños mexicanos. Era alegre y muy cariñoso. El 15 de septiembre de 2014 fue la última vez que Benjamín convivió con su familia y su madre recuerda haberle dicho que se quedara en casa, pero Benjamín estaba convencido de que una buena educación era el pilar para su futuro. 11 días después, a Benjamín se le impidió cumplir su sueño.

Desaparición forzada y sus consecuencias para las familias

La madre de Benjamín compartió que una de las dificultades más grandes que han tenido los parientes es que a pesar de que todos los estudiantes pertenecían a la Normal de Ayotzinapa, casi todas las familias vivían en comunidades lejanas, por lo que no podían participar tan activamente en los paros e iniciativas. Muchos padres dejaron sus comunidades, familias y trabajos para buscar a sus hijos. Cristina, personalmente, pasó 19 meses en Ayotzinapa esperando a Benjamín, porque no quería imaginarse que su hijo regresara y ella no estuviera ahí para recibirlo. Hasta la fecha, Cristina sigue esperando a que su hijo vuelva a casa. 

 

“El único delito de nuestros hijos fue ser estudiantes” -Cristina Bautista

 

Lucina, madre de Christian Tomás Colón Garnica, se alejó mucho tiempo de la lucha por cuestiones de salud. A pesar de esto, siempre ha sido parte de la búsqueda de su hijo. No pierde la fe y la esperanza de tener a su hijo. Christian era muy bueno en la escuela y era responsable. Quería ayudar a su familia. Se fue muy ilusionado de Oaxaca a Ayotzinapa y espera que él, donde quiera que esté, siga con esas ilusiones y se cumplan sus sueños.

Vigencia de la lucha para que no se repita la historia

Tanto Cristina como Lucina exhortaron a la comunidad a tomar conciencia, pues no quieren que siga habiendo desapariciones en el país; el objetivo es que ningún otro padre tenga que llorar por sus hijos. Agradecieron a todas las personas que han hecho libros, documentales, poemas, etc. donde mencionan la historia de los 43 estudiantes y la lucha de sus familiares.

Asistentes a la conferencia escuchan atentos los testimonios de Cristina y Lucina
Asistentes a la conferencia escuchan atentos los testimonios de Cristina y Lucina. FOTO: ITAM

La Dra. Gabriela Rodríguez concluyó la charla mencionando que la desaparición en México ha evidenciado una debilidad institucional del estado. Mientras las personas no aparezcan, se tiene un estado constante de violación de derechos. También recalcó que no porque los gobiernos cambien, termina la responsabilidad del Estado. Para combatir esta terrible situación es necesaria una colaboración interdisciplinaria que ayude a descubrir y exhibir la verdad. Es deber de toda la comunidad adueñarse los problemas de los conciudadanos para exigir un cambio a las autoridades.

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