“La tecnología mexicana para alertar sobre un sismo solo es comparable con la japonesa”

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En septiembre de 1985 existía en México un solo aparato para alertar y registrar datos del origen de un sismo. Tras el terremoto del 19 de septiembre de aquel año, surgió la recomendación de instalar más aparatos, fue así como, desde 1986, comenzó a operar la alerta sísmica. El Ingeniero Juan Manuel Espinosa Aranda, precursor de este sistema, afirma que en distintas reuniones de las Naciones Unidas sobre prevención de desastres naturales, se alude constantemente a la existencia de equipos muy poderosos en México, comparables únicamente con los que cuenta Japón, ya que con cerca de 6,415 acelerogramas, se ha logrado medir cerca de 250 sismos.

Espinosa Aranda, director del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico, CIRES, se presentó en el ITAM para hablar de la historia y objetivos de esta instancia, información sumamente relevante para nuestra comunidad, como quedó de manifiesto nuevamente en septiembre de 2017. El peligro es latente, no es periódico y no se anuncia, afirmó, puede aparecer en cualquier momento y causar destrozos, por lo que es importante estar preparados para mitigar al máximo los riesgos y consecuencias de un sismo.

Políticas para reducir el riesgo de un sismo

En enero de 1986, recordó, CONACYT publicó un documento llamado “Investigación para aprender de los sismos de septiembre 1985 en México” para el aprendizaje de las acciones que hay que tomar en el caso de un nuevo sismo. Una década después, el gobierno firmó un acuerdo con la Asociación de Radiodifusores del área metropolitana para reproducir la alerta vía radiofónica en todo el valle de México cuando la intensidad de un sismo así lo amerite. Esta acción es parte de un sistema de medidas para que la vulnerabilidad de las construcciones sea menor. La reducción debe incluir el aspecto moral que, según el ingeniero Espinosa, deja mucho que desear en esta sociedad. Los efectos del robo de materiales como varillas y concreto sumada a la mala supervisión en la construcción puede tener graves consecuencias en nuestra ciudad, como pudimos verlo en el reciente sismo.

El CIRES diseña la electrónica y desarrolla equipos que  se modernizan constantemente. En su sitio web (cires.org.mx), se pueden revisar mapas que muestran información detallada del origen y la magnitud de los sismos. Por otra parte, Espinosa calcula que se requiere una inversión aproximada de 800 millones de pesos para extender la cobertura, instalar más transmisores y receptores, ampliar los recorridos, cambiar de equipos dañados, etc. con la finalidad de estar lo mejor preparados para un futuro desastre.

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