“El salón de clases puede ser un espacio para el descubrimiento”

El maestro Silva-Herzog Márquez es un rostro familiar para millares de televidentes. Lo han visto debatir en algunos programas de opinión que se transmiten por los canales nacionales o como especialista invitado cuando ocurre algún acontecimiento de relevancia nacional o internacional. Para sus estudiantes, este licenciado en Derecho de la UNAM y politólogo de Columbia University, es un profesor ameno e interesante que discute en clases los temas que está investigando. Como él mismo comenta:

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"Una parte importante de las investigaciones que realizamos se logra gracias a una retroalimentación con los estudiantes. El salón de clase se vuelve una zona de búsqueda a partir de las lecturas comunes. En ese encuentro con los estudiantes, van refinándose las ideas que, posiblemente, desembocarán en un libro".

-¿En qué proyecto de investigación estás trabajando en este momento?

Estoy escribiendo un libro sobre uno de los temas que abordo en una de mis clases; es una galería de retratos de pensadores, de diferentes figuras del siglo XX, teóricos de la política que me parecen especialmente esclarecedores como Carl Schmitt, Isaiah Berlin, Norberto Bobbio, Michael Oakeshott y Octavio Paz.

A mediano plazo, quiero escribir un ensayo sobre Alexis de Tocqueville, un autor con un mensaje extraordinariamente vigente para la sociedad contemporánea y, en específico, para la sociedad y la política mexicanas.

-¿Qué caracteriza a la carrera de Derecho?

Creo que el Departamento de Derecho del ITAM tiene la ventaja de ser una escuela fresca, que no está "aplastada" por una tradición a la cual someterse, lo que a veces resulta ser muy asfixiante, particularmente en las escuelas de Derecho que tienden a ser muy conservadoras.

En el programa de Derecho tenemos dos ventajas fundamentales: la primera es que la formación teórica es muy sólida. Las bases de la carrera, de la teoría, la argumentación y la lógica jurídicas, los fundamentos conceptuales son muy rigurosos.

En segundo lugar, creo que tenemos la ventaja de contar con una oxigenación muy amplia de materias no jurídicas que le permiten al estudiante lograr una formación multidisciplinaria, crucial en el mundo actual.

-¿Cómo ves la participación de los intelectuales en los medios de comunicación?

Creo que es un arma de doble filo. Por un lado, tiene una parte positiva que implica la búsqueda de conexiones entre lo que uno hace en su trabajo docente y de investigación y lo que pasa afuera, en el país, en el mundo. También creo que existe, por el otro lado, un peligro en tanto que los ritmos, las urgencias, los apremios del periodismo pueden absorber y dominar el tiempo de reflexión debida, que no debería ceder ante la urgencia y la necesidad de la simplificación que esos espacios imponen.

Si uno está, por ejemplo, en un programa de televisión en el que sólo cuenta con unos cuantos minutos para hablar de un asunto muy complejo, puede terminar haciendo juicios muy contundentes, muy simples y que, posiblemente, no hagan justicia ni siquiera a lo que uno piensa del tema. En cambio, en un ensayo o en un libro, uno puede cuidar los matices, las distintas implicaciones de un fenómeno, para valorar la complejidad de los problemas. Además, la concentración natural de los medios en el hoy, en la noticia, trae consigo el peligro de la inmediatez, de la pérdida de perspectiva.


-¿Cuál es tu mayor satisfacción como profesor?

El encontrar en alguna clase esa comunicación que no es simplemente la transmisión de información de datos, de ideas ajenas, sino el descubrimiento; creo que el salón de clases aparece, de pronto, como ese espacio en donde se descubren ideas, vínculos, conexiones, que eran desconocidas antes de que se diera la interacción entre profesor y estudiantes.

Si deseas obtener mayor información, envíanos un correo a: jsilva@itam.mx

http://www.reforma.com/blogs/silvaherzog

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