El gobierno del caos

Conferencia de Alan Stoga: US and Mexican politics: What is possible and what is likely?

La crisis social actual que azota Estados Unidos sigue siendo una de las problemáticas internas más importantes a las que se enfrenta el gobierno de Trump. En estos momentos de tensiones raciales, la Casa Blanca ha decidido adoptar una postura que no concuerda con los supuestos valores del siglo XXI. El triunfo moral liberal que se había hipotetizado desde la década de los noventa se ve cada día más lejano, así lo afirmó Alan Stoga ante académicos, exalumnos y alumnos del ITAM.

Pero a estas alturas del juego, las predicciones se siguen equivocando, continuó. A pesar de sus múltiples tropiezos y su falta  de victorias aparentes, el gobierno de Trump se mantiene en pie. En cualquier otro punto de la historia para un gobierno estadounidense, el juicio general sobre su administración sería que se está colapsando, pero este gobierno se mantiene airoso, aunque su mayor éxito sea su continuo funcionamiento.

Ana Paula Ordorica, Alan Stoga, Russel Lidman y Sergio Silva. FOTO: ITAM
Ana Paula Ordorica, Alan Stoga, Russel Lidman y Sergio Silva. FOTO: ITAM

Pero, ¿qué significa esta presidencia para México y para el mundo? Stoga, presidente de la Fundación Tällberg, describe que desde su elección, Trump ha demostrado que su interés por gobernar no responde a las necesidades totales de su nación, sino que se ha enfocado en responder a las demandas de su base. El invitado ilustró cómo el modelo de gobernanza caótica de Trump ha llevado a los amateurs políticos que forman su gobierno a mejorar o a verse reemplazados por mejores amateurs.

Su elección respondió a los niveles históricos de desigualdad registrados en Estados Unidos, así como a la pérdida de movilidad social y a la alza de la pobreza. La muerte del sueño Americano y la consecuente pérdida de confianza de los estadounidenses en sus instituciones son las causas que explican que una plataforma  política como la de Trump haya triunfado, afirma Stoga.

Estas ideas, diametralmente opuestas a los ideales defendidos por Obama, representan un problema para la esfera global que se ha creado en los últimos treinta años. Ya que a presencia del liderazgo estadounidense permitía el nivel de confianza en el sistema internacional necesario para el funcionamiento del mundo liberal. Ahora, con un presidente que no cree en el multilateralismo y que antepone los derechos nacionales a los universales, el orden actual internacional se ve enfrentado a una de sus mayores amenazas no violentas.

Ante la incertidumbre interna y externa que han exacerbado estos meses de administración, tanto los países como los individuos responden de la misma manera: tornándose hacia sus tribus. Es por eso, explica Alan Stoga, que la pérdida de popularidad de Trump no representa una ganancia numérica real para los demócratas. El sentimiento de un gran sector de la población es que el modelo demócrata falló.

En esta realidad internacional, en la cual la probabilidad de que un líder global retome la batuta de la gobernanza global es reducida, las relaciones México-Estados Unidos son esenciales, tanto por su relevancia económica, como por la cuestión de seguridad. El sentimiento anti Trump que permea a grandes grupos sociales en Estados Unidos ha sido ventajoso para la imagen de nuestro país en la opinión pública de nuestro vecino del norte, pero se necesitará de una estrategia hábilmente concertada para obtener beneficios económicos y políticos de este cambio de paradigma, concluye Alan Stoga.

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