Análisis de las campañas y proceso electoral del país

Los resultados de las elecciones locales de 2016, el hartazgo de la población hacia la corrupción, el “gasolinazo” y la fragmentación del voto fueron las principales razones por las que Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2018, indicó el Dr. José Antonio Crespo Mendoza, invitado especial en la Semana Estudios del ITAM.

Precedentes a las elecciones 2018

Crespo analizó las elecciones de 2016, en las que PRI, PAN y PRD perdieron dos terceras partes de los estados en los que gobernaban. Los principales estados que hicieron esta transición fueron: Chihuahua, Quintana Roo y Veracruz. Esta situación, afirmó, se debió especialmente al hartazgo de la población en temas como corrupción, lo que se transformó en un castigo político; en gran medida porque las condiciones electorales actuales lo permitieron. Dicho escarmiento consistió en votar por el partido contrario al castigado. Este fenómeno había beneficiado al PAN en elecciones anteriores; para 2018, significó un factor a favor de MORENA en respuesta a dos gobiernos del PAN y el posterior regreso del PRI.

El pueblo de México, decepcionado del modelo económico y político que ha dominado la escena nacional por más de 30 años, ha abierto la puerta a una propuesta que presume ser distinta, aseguró la Dra. Valeria Zepeda, profesora del Departamento Académico de Estudios Generales.

Dra. Valeria Zepeda y Dr. José Antonio Crespo Mendoza.
Dra. Valeria Zepeda y Dr. José Antonio Crespo Mendoza. FOTO: ITAM

En la charla recordaron que a partir de 2017, López Obrador comenzó a distanciarse de los posibles candidatos con un margen del 5%. En ese momento, el “gasolinazo” le brindó una ventaja que sus contrincantes nunca pudieron recortar durante la campaña; de tal manera que para las elecciones, la cuestión no era si López Obrador ganaría, sino con cuánto margen lo haría. Las encuestas de finales de 2017 mostraban un apoyo de 30% para él. Sus detractores pensaron que ese sería su tope de aprobación; mientras hiciera públicas sus propuestas, disminuiría paulatinamente. Sin embargo, ese 30% fue solo su base.

MORENA ante las elecciones de 2018

El principal reto de MORENA para las elecciones de 2018 fue evitar que el PRI replicara el modelo implementado en el Estado de México; su principal bastión. Crespo afirmó que el estímulo desmedido a programas sociales y la presencia extraordinaria de Secretarios de Estado permitieron al PRI mantener control en esta entidad con una victoria de apenas 2%.

Por otra parte, jugaba a favor de MORENA que a nivel nacional el PRI ya era la tercera fuerza política; situación que difícilmente podrían remontar. La fragmentación del voto supuso mayor ventaja para el partido de López Obrador; en ese momento ocupaba el primer lugar en las preferencias. Asimismo, el voto útil le favoreció por los conflictos que surgieron entre los simpatizantes del PAN y el PRI. El invitado afirmó que algunos votantes del PRI eligieron a López por la representación que hace del nacionalismo revolucionario. De igual manera, algunos adeptos del PAN lo visualizaron como una manera de erradicar las prácticas del PRI. Así, los militantes votaron por su partido en elecciones locales, pero en la presidencial recurrieron a la opción Obradorista.

El PAN era el único con posibilidades de ganar, afirmó, pues el PRI prácticamente había perdido la elección en 2016. De haberse forjado una coalición entre PAN y PRI, liderada por el primero, el resultado de la elección podría haber sido distinto; por lo menos el margen de victoria hubiera sido drásticamente disminuido. Sin embargo, debido a disputas derivadas por las contiendas gubernamentales del Estado de México y Coahuila, dicha alianza nunca vio la luz; lo que encaminó a López Obrador hacia la presidencia.

La principal repercusión de estas elecciones, indicaron los ponentes, es un partido dominante que rememora al PRI de hace 30 años. Sin embargo, MORENA no es un partido hegemónico; las condiciones políticas no son las mismas que las de aquella época. Por su parte, la desprestigiada (y enfrentada) “nueva oposición” sufre los estragos de su peor elección en años; relegada del control de la Presidencia, Cámara de Senadores y Cámara de Diputados.

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