Presente, pasado y futuro de una ideología migratoria

Las actuales políticas migratorias de los Estados Unidos han generado muchas críticas por parte de la comunidad global y de la misma comunidad americana. Este fenómeno de políticas extremas y polémicas no es un comportamiento novedoso en el país del norte. Wayne Cornelius, profesor emérito en la universidad de California en San Diego, afirmó en una conferencia en el ITAM, organizada por el Departamento Académico de Ciencia Política, que el nativismo está plagado a través de la historia de los Estados Unidos, desde Benjamín Franklin hasta Donald Trump.

Xenofobia a lo largo de la historia de E.E.U.U.

“A pesar del famoso poema ‘denos sus cansados, sus pobres’ que está escrito en la Estatua de Libertad, Estados Unidos nunca ha sido un país particularmente receptivo a nuevos inmigrantes”, afirmó el profesor Cornelius al comenzar la conferencia. Con base en una encuesta de Gallup, aseguró que la mayoría de los estadounidenses han preferido niveles de inmigración cada vez más bajos a lo largo de la historia. La razón de esta postura social se debe al surgimiento del nativismo, que ha sido una parte constante dentro de la cultura política americana.

Cornelius recordó a uno de los primeros líderes políticos anti-inmigrantes, Benjamin Franklin, que aseguraba que los alemanes “nunca podrán asimilarse”. Como este caso se pueden observar, en términos de hostilidad anti-inmigrantes, claros estereotipos sobre las nacionalidades, lo cual refleja una representación sesgada por actores políticos y medios. No hay mejor ejemplo del uso de estereotipos para demostrar hostilidad en contra de los migrantes que Donald Trump, quien ha trabajado para fortalecer los estereotipos negativos sobre los inmigrantes, especialmente mexicanos, indicó el invitado. En su opinión, la mayor contribución de Trump al nativismo moderno ha sido la fuerte asociación de la inmigración con el crimen violento.

Minoría en su propio territorio

El invitado afirmó que uno de los auges más recientes en el nativismo se vivió a principios de la década de los 90, cuando la inmigración proveniente de México aumentó sustancialmente hasta la crisis financiera en 2008. De acuerdo con las cifras presentadas por el profesor, el número de migrantes mexicanos en E.E.U.U. ha disminuido en aproximadamente 1 millón desde entonces. Pero los nativistas no quieren hablar de eso, prefieren enfocarse en porcentaje creciente de población total nacida en el extranjero que en 2017 fue 13.7%, la más grande desde 1910. “¿Cómo podemos explicar mejor el nativismo a nivel individual?, ¿es simple racismo o inseguridad de estatus?, ¿xenofobia?, ¿conservadurismo ideológico?” planteó Cornelius y su respuesta fue simple: una mezcla de todo lo anterior, ya que diferentes ideales son importantes para diferentes personas.

El Doctor enfatizó que la “amenaza” percibida por los americanos hacia los inmigrantes no es económica, sino cultural y racial. “Estas son personas que creen que su país está cambiando demasiado rápido, lo que socava los valores estadounidenses tradicionales. En el lenguaje de la ciencia social, es una forma de ‘ansiedad de estatus’: el miedo a convertirse en una minoría cultural (y racial) dentro de su propio país”.

El Nuevo Nativismo de Trump
Wayne Conrelius junto con la facultad del Departamento Académico de Ciencia Política 
Foto : ITAM

El futuro del nativismo

Tomando todo esto en cuenta, el futuro puede traer cambios importantes en política migratoria. Cornelius afirma que los incentivos para atacar a los migrantes van a disminuir a medida que el perfil demográfico empiece a cambiar. El profesor resaltó la ironía dentro de la guerra del gobierno americano contra los inmigrantes, cuando lo mejor sería tener una política incluyente y expansiva.

“Reemplazar a los baby boomers va a requerir un nivel de inmigración más alto que el actual. Hay que tomar en cuenta que, en los últimos 30 años, la tasa de natalidad de Estados Unidos ha caído al mínimo histórico” – Dr. Wayne Cornelius 

Sin embargo, el panorama sigue complicado ya que el cambio demográfico no ocurre de un día para otro. La mayoría de los estadounidenses blancos siguen siendo intolerantes hacia los inmigrantes y se identifican más con el Partido Republicano. El voto latino tampoco ha reaccionado al panorama actual; Trump ganó más del 18% de este voto y no se generó el “turnout” esperado. Podemos ver un cambio sustancial en el horizonte, pero todavía no es una realidad cercana. En conclusión, el profesor Cornelius aseguró que “la demografía puede ser un destino político, ¡pero aún no!”.

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