“He aprendido a tener criterio, a ser disciplinado y a estar listo para enfrentar los retos”

Gustavo Robles viene de una familia tapatía e itamita. Su hermano, Héctor, estudió Economía y llegó a ser representante estudiantil, y una de sus hermanas, Rocío, está terminando Derecho con muy buenas calificaciones. Él también es un buen estudiante: tiene un promedio por encima de 9.0 y ha logrado mantener la Beca ITAM. Tal vez el gusto por el estudio y el deseo de destacar de los Robles Peiro les venga por su ejemplo familiar:

"Mi papá nació en un pueblito jalisciense y luego se fue a Guadalajara; mientras trabajaba y mantenía a la familia, terminó la licenciatura a los 30 años. Toda su vida ha sido un ejemplo de esfuerzo y dedicación. Nunca nos faltó nada, pero tampoco nos hizo sentir que nos sobraba y siempre nos decía que lo único que debíamos hacer es estudiar. Mi madre, por su parte, siempre nos alentó a hacer cosas, a que no nos 'quedáramos sentados'. Yo creo que esa combinación de esfuerzo y de querer sobresalir me ha ayudado bastante en mis estudios".

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-¿Cuál ha sido tu experiencia como estudiante foráneo?

Para empezar, tuve la ventaja de tener dos hermanos que ya habían estudiado en el ITAM y llegué a vivir con mi hermana que estudia Derecho. Entonces, ya tenía departamento, ya sabía cómo eran las cosas y eso me ayudó mucho.

En el plano académico, por otro lado, a mí me sirvió que mi preparatoria es buena en Matemáticas y se me han hecho relativamente fáciles, pero he tenido que esforzarme en otras áreas, en Historia o en Filosofía, por ejemplo, porque igual no sabes tanto como tus compañeros del D.F. y llegas a clases de Ideas o a otras en donde analizas temas actuales y te das cuenta de que te llevan una gran ventaja porque tienen más cultura política. Lo bueno de esta situación es que te obliga a esforzarte más, a ponerte al corriente.

La adaptación a Ciudad de México es otro nivel de la experiencia. En Guadalajara, yo vivía muy tranquilo y llegar a una ciudad tan grande como el D.F., en donde vives a otro ritmo, te despierta mucho y ha sido una vivencia muy positiva para mí porque ahora cuando voy a Guadalajara veo cosas que antes no veía y pienso que hay que cambiarlas.

-¿Qué te ha aportado el ITAM personal y profesionalmente?

Yo entré al ITAM porque es una institución de excelencia académica y me ha enseñado a tener criterio, a ser disciplinado, a tener carácter y a estar listo para enfrentar los retos. Además, te ofrece cosas extraordinarias, como los profesores que realmente son admirables porque son personas muy cultas, amables y educadas. Lo otro que es muy enriquecedor es la diversidad social de los compañeros. Los alumnos, independientemente de su situación económica, realmente quieren estudiar y esforzarse y eso es lo que más me ha gustado del ITAM.

-¿Qué te ves haciendo en cinco años?

Desearía seguir estudiando, hacer una maestría en Estados Unidos. Empecé creyendo que quería ser servidor público, pero ahora pienso que me gustaría ser académico, gente de ciencia que desarrolle nuevos conocimientos, o terminar de asesor de algún funcionario público como miembro de su equipo.

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