“He pasado más minutos de mi vida en Tizapán que en ningún otro lugar en el mundo”. Dr. Alejandro Hernández, vicerrector del ITAM

Tizapán se ha convertido, para la comunidad ITAM, en un entorno recurrente. Este barrio ve llegar a nuestra comunidad universitaria a tempranas horas de la mañana y, por la noche, observa como lentamente nos vamos retirando. Testiga de esa ocupada vida universitaria, esta colonia siempre nos ha brindado todo aquello necesario para continuar con nuestro día a día. Nuestro barrio nos conoce desde nuestros inicios pero, ¿qué tan bien conocemos los inicios de Tizapán?

El origen de Tizapán

“Este, nuestro pueblo de Tizapán, establecido hace casi 750 años tiene hondas raíces en la Ciudad de México”, menciona Ney Villamil, colono y miembro del grupo artístico Tizapán ecléctico, pues incluso durante el Virreinato y el Porfiriato, nuestro barrio fue utilizado como lugar de descanso para los habitantes de San Ángel y de la entonces lejana Cd. de México. Caracterizada por sus huertos frutales y ríos, Tizapán dio vivienda a grandes artistas de renombre como Daniel Cossío Villegas, Frida Kahlo, Diego Rivera, José María Velasco, entre otros.

Andrea Reed. FOTO: ITAM.
Andrea Reed. FOTO: ITAM.

Este proyecto surge gracias al grupo artístico Tizapán ecléctico, quienes se acercaron a los entonces miembros de la revista Opción del ITAM con la propuesta de hacer un libro que mostrara el trabajo artístico que caracteriza a esta zona. “Los artistas fueron muy generosos y nos abrieron las puertas a un mundo de creación, de inspiración y muchos sentidos, e íbamos a explorar sin saber más que escuchar”, expresó Andrea González, exalumna de Ciencia Política del ITAM. Posteriormente, gracias a los asesoramientos del profesor del Departamento de Lenguas del ITAM, Javier Martínez, fue que el libro tomó el giro de recuperar la historia del barrio a través de sus habitantes.

“Lo que estamos celebrando hoy es la confianza depositada por la comunidad del ITAM en sus vecinos de Tizapán al fijar en el papel sus opiniones, sentimientos y obras, otorgándoles el estatus de testimonio histórico. Y, sobre todo, lo que estamos celebrando hoy es la confianza que hombres y mujeres de este barrio han depositado en nosotros al abrirnos las puertas de sus casas y de sus emociones”, destacó el profesor Javier Martínez.

Sobre el contenido del libro

El libro El río que no vemos. Crónicas de Tizapán, narra la historia y la vida actual de este barrio por medio de cinco crónicas, así como material visual. “El río que no vemos remite a todo aquello que hemos olvidado como colonos que existe en este lugar”, menciona Andrea Reed, coordinadora de este libro, “más allá de escribir un libro de historia, quisimos escribir sobre la experiencia de vivir aquí. Buscamos encontrar el papel que cumple nuestra escuela en este lugar”.

Por otro lado, la parte fotográfica jugó un papel esencial en este libro pues, como indica Rodrigo Pérez-Tejada, exalumno de Relaciones Internacionales del ITAM, se buscó que el observador se situara entre la realidad de la colonia y una buena fotografía. “Nos gustaría que, al leer y ver el libro, el lector camine por donde nosotros caminamos y encuentre un reposo en la colonia Tizapán, que el lector pueda darle un vistazo a ese río que no vemos”, menciona.

Ney Villamil, colono de Tizapán. FOTO: ITAM.
Ney Villamil, colono de Tizapán. FOTO: ITAM.

Para finalizar el evento, el vicerrector Alejandro Hernández compartió unas palabras acerca del libro y expresó cómo es que ha visto al barrio evolucionar. “Desde que entonces éramos estudiantes a fines de los 70, recién mudados, los estudiantes nos sentíamos invencibles de cierta manera por haber llegado acá y ser parte de esta comunidad”, señala el Vicerrector. De igual manera, reiteró la obligación del ITAM de lograr que Tizapán se conserve con sus tradiciones y valores, así como aportar un poco más. “Estamos conscientes de que el crecimiento de nuestra institución hacia el futuro va de la mano del crecimiento de nuestro querido barrio Tizapán”.

¿Por qué leer sobre las Cónicas de Tizapán?

Como invitación a leer esta obra, Andrea Reed comenta que “este libro llena de sentido nuestro paso por la colonia Tizapán como estudiantes y es una invitación a todos los que vivimos en ella a descubrirla y atrevernos a vivir como un personaje más en la historia de este lugar”. Por su parte, el profesor Javier Martínez menciona “seguro encontrarán muchas lagunas en este libro, muchos instantes faltantes, son los suyos, cántenlos”.

Tizapán significa “lugar de la tiza“ y viene de la palabra náhuatl tizatl, que a su vez significa gis o yeso. Se le da este nombre porque antes la zona tenía yacimientos de origen hidrotermal de arcilla blanca mineral que, en su tiempo, era un material muy apreciado. Tizapán empieza a surgir gracias a los mexicas quienes fueron desterrados y enviados por los toltecas a estas tierras con la esperanza de que fueran destruidos por todas las serpientes y culebras que anidaban en este lugar, sin embargo, estas últimas se convirtieron en la fuente de alimento de la población. Pasados 50 años, los mexicas se asentaron en un islote cerca del Lago de Texcoco.

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