El nuevo TLC: momentos de alta tensión

Las relación entre México, Estados Unidos y Canadá experimentó momentos turbulentos durante los últimos dos años, experimentando tensiones no vistas desde hace 20 años. Salvador Behar Lavalle, negociador adjunto del nuevo TLC, estuvo presente para vivir los momentos más tensos y para la conciliación final entre los tres países. En una conferencia reveladora en el ITAM, compartió algunos momentos de alta tensión que se vivieron durante la renegociación del Tratado de Libre Comercio. Afirmó que la personalidad volátil de Trump y la incertidumbre de un periodo electoral en México hicieron de la negociación del nuevo TLC una labor que requirió mucha sagacidad y prudencia por parte de los actores involucrados.

Salvador Behar
Salvador Behar. FOTO: ITAM

La negociación

Para empezar, los tres países tenían una visión completamente distinta sobre lo que querían obtener en el nuevo TLC, aumentando la complejidad de las negociaciones. Canadá tenía cinco prioridades en su agenda: género, derechos de los pueblos originarios, derechos laborales, derechos ambientales y la movilidad de personas de negocios. En cambio, Estados Unidos y México se apresuraban a negociar debido al margen estrecho que inauguró el periodo electoral para ambos países. Para Luis Videgaray y Alfonso Guajardo, la negociación fue vista con el optimismo de que se podría llegar a un acuerdo que beneficiara México. El TLC de 1994 era extremadamente rígido y se había vuelto obsoleto en ciertos sectores, lo que creó áreas de oportunidad específicas para el intercambio económico. Por ejemplo, las dinámicas de los medios digitales han evolucionado y también sus condiciones dentro de la economía global.

Parte de las complicaciones de la renegociación del tratado fue la obsesión de Trump con los aranceles, afirmó el invitado. Afortunadamente, los negociadores mexicanos tenían la presión de lograr un buen acuerdo por lo que optaron solo revisar los temas álgidos y ser firmes en las propuestas de los otros actores que pudieran ser inviables. Por ejemplo, en el tema de las reglas de origen, de las 12 mil reglas de origen existentes en el TLC de 1994, se negociaron de 5 a 6 solamente, lo que evitó la embestida americana que significaba revisar cada una.

Salvador Behar e Isabel Flores
Salvador Behar e Isabel Flores. FOTO: ITAM

Estrategia y logros

Otro de los logros de la negociación fue la de generar certidumbre a los inversionistas. Al principio, el gobierno estadounidense quería una cláusula para dar por terminado el tratado en periodos cortos de tiempo. Sin embargo, se logró que se revisara el nuevo TLC cada 6 años y, además, que tenga una vigencia de 16 años.

La estrategia de México para mantener a Estados Unidos y Canadá en las mesas de negociación, indicó Behar Lavalle, aumentó la probabilidad de que las pláticas concluyeran de forma amena para todos los partidos involucrados. Además, recalcó la idea de que si era necesario extender el tiempo lo hubiesen hecho ya que para ellos era fundamental llegar a acuerdos favorables sin importar cuánto tiempo implicara.

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